Su canto es profundo y grave (octava 3), lo que facilita la interiorización, la calma y la paz interior. Perfecto para la meditación y las prácticas rituales. Es también un mediador excepcional en el cuidado energético, ya que su grabado le confiere una elevación vibratoria exponencial.
Puede perder intensidad en exteriores o en grupos grandes. La finura de su pared requiere adaptar el uso del bastón para evitar que el cuenco se sature demasiado rápido.
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