La forma de estos cuencos cantores es esencialmente yin, femenina. Un crisol alquímico que recibe y emite una frecuencia envolvente. Es un contenedor para dinamizar líquidos y objetos con el fin de crear elixires. Se puede tocar en el suelo sobre su soporte, con delicadeza pero con cierta destreza para obtener la máxima potencia. De lo contrario, en la palma de la mano, podrá desplegar su máxima potencia y resonancia.